A medida que nos acercamos a la temporada 2026, el panorama del deporte motor presenta dos caras muy distintas. Por un lado, dentro de la NASCAR Cup Series, varias organizaciones de renombre enfrentan la presión de romper largas rachas sin conocer la victoria, a pesar de contar con múltiples autos en la pista. Por otro, figuras como Kyle Larson están llevando la competición de Sprint Cars a niveles históricos fuera de las fronteras estadounidenses, redefiniendo lo que significa un evento de clase mundial en Australia.
Las rachas negativas más largas rumbo a 2026
Para comprender la magnitud del reto que enfrentan ciertos equipos de NASCAR, es necesario analizar a aquellas escuderías de tiempo completo que, habiendo ganado anteriormente, no han logrado cruzar la meta en primer lugar en al menos 36 carreras. La lista se actualiza semana a semana, y varios nombres importantes figuran en ella al inicio de esta nueva campaña.
HYAK Motorsports, anteriormente conocido como JTG-Daugherty Racing, inicia el 2026 con la necesidad de reencontrarse con el triunfo. Tras una reestructuración de propiedad en 2025, el equipo mantuvo a Ricky Stenhouse Jr., campeón de las 500 de Daytona de 2023, al volante del icónico número 47. Sin embargo, por primera vez desde 2022, la organización no logró visitar el carril de la victoria durante la temporada pasada, siendo su mejor resultado un quinto puesto. Su último triunfo se remonta a la YellaWood 500 de 2024.
Por su parte, RFK Racing vivió un 2025 complicado. A pesar de alinear tres autos de tiempo completo por primera vez desde que eran Roush-Fenway Racing en 2016, no consiguieron ninguna victoria, algo que no sucedía desde 2021. Aunque la alineación mostró potencial y hay esperanzas puestas en que una campaña exitosa en 2026 les devuelva su forma competitiva, su último éxito data de la carrera en Watkins Glen en 2024.
Crisis de resultados en equipos de múltiples autos
La situación es aún más crítica para Kaulig Racing, que acumula ya 76 carreras sin ganar. A pesar de haber contado con dos pilotos de tiempo completo en 2025 y el regreso de A.J. Allmendinger, su conductor más exitoso, la operación falló en obtener una victoria por segundo año consecutivo. Actualmente, el equipo se encuentra en una etapa de incertidumbre mientras se prepara para una relación más profunda con un nuevo fabricante en los próximos años. Su última alegría fue en el ROVAL de Charlotte en 2023.
Front Row Motorsports también atraviesa un periodo de sequía con 84 carreras sin triunfos. La temporada pasada fue de transición tras la salida de Michael McDowell. El equipo movió al veterano Todd Gilliland al auto No. 34, colocó a Zane Smith en el No. 38 y se expandió con un nuevo auto, el No. 4, conducido por Noah Gragson. Esta reestructuración trajo consigo inconsistencia en la pista, dejando al equipo sin victorias por segunda temporada al hilo.
Largas esperas y desarrollos prometedores
Legacy Motor Club suma ya 117 carreras sin ganar, con su última victoria registrada en la Southern 500 de 2022. No obstante, a pesar de las dificultades desde su transformación de Petty GMS, LMC tuvo un año destacado en cuanto a rendimiento. Aunque no ganaron, estuvieron muy cerca en Darlington, donde ambos pilotos terminaron dentro de los cinco primeros.
Finalmente, Spire Motorsports ostenta la racha más larga con 234 carreras, extendiendo su sequía a seis temporadas. Su última victoria fue en Daytona en julio de 2019 con Justin Haley. A menudo, los aficionados olvidan aquel triunfo, ya que desde entonces el equipo ha evolucionado de ser una operación modesta a un equipo competitivo con un programa de desarrollo sólido, aunque la victoria sigue siendo esquiva.
Kyle Larson y la revolución del Sprint Car en Australia
Mientras estos equipos de NASCAR buscan redención, Kyle Larson y su serie High Limit Racing están transformando el automovilismo en el hemisferio sur. La serie cruzó un umbral importante la temporada pasada al aventurarse por primera vez fuera de Estados Unidos, aterrizando en el Perth Motorplex de Australia. El evento no solo ofreció el cheque más jugoso jamás visto en el país para el ganador, con 100,000 dólares, sino que recalibró las expectativas de fanáticos y promotores.
Las gradas se llenaron a niveles récord y los competidores abrazaron el desafío, asegurando el regreso del evento. Sin embargo, el liderazgo de High Limit ha dejado algo claro: volver con aún más dinero en juego implica una competencia más dura y menos indulgente en la pista.
Para la segunda edición del High Limit International, el premio al ganador ha aumentado a 110,000 dólares, mientras que las noches preliminares ahora pagarán 15,000 dólares al ganador, un incremento respecto a los 12,500 anteriores. Larson, quien nunca ha ocultado su admiración por el Perth Motorplex, calificándolo como una de las tres mejores instalaciones en las que ha corrido, anticipa una batalla feroz.
El evento australiano más difícil de la temporada
Kyle Larson se mostró entusiasmado por regresar, aunque con su característico sentido del humor respecto a sus compañeros: “La pasé muy bien allá el año pasado y estoy súper emocionado de volver. Ojalá Carson se mantenga alejado del pizarrón este año y Rico se aleje de los fuegos artificiales, y podamos mantener la competencia aún más dura que el año pasado. Pero no, va a ser un evento increíble. En mi opinión, tiene que ser el evento australiano más difícil de la temporada”.
El evento inaugural ya había establecido un récord de asistencia en los 25 años de historia del recinto, y esa atmósfera agudizó el espíritu competitivo. Larson espera que esa energía no solo regrese, sino que se intensifique. Aunque reconoce el prestigio de los clásicos tradicionales de Australia, el piloto cuestionó si alguno podría igualar la escala y la fuerza de lo que High Limit ha ensamblado.
La afluencia de público sigue siendo un indicador clave. Larson observó las tribunas repletas el año pasado y espera una asistencia aún mayor esta vez. A lo largo de la temporada, los fanáticos se le han acercado confirmando sus planes de viaje, y amigos suyos de Nueva Zelanda que se perdieron el debut ya se han comprometido a asistir. Para Larson, el impulso ha convertido este evento en un destino obligado en el calendario internacional, dejando de ser una simple novedad para consolidarse como una cita imperdible del automovilismo mundial.