En duelo de necesitados, Pumas y Chivas llegaron a la Jornada 8 del Grita México A21 con la encomienda de sumar de a tres, sin embargo, nadie pudo hacer diferencia sobre el otro.

Temprano en el encuentro, la escuadra universitaria llevó susto al arco rojiblanco luego del disparo  de Saucedo. Lo cierto es que los de la UNAM se enchufaron más pronto que el rival. En cambio, los tapatíos deseaban acercarse a la meta de Julio González fundamentándose en balones largos, tratando de aprovechar los arranques veloces de Antuna y Brizuela.

En minutos, las Chivas le metieron mayor regularidad a su juego, lo que equilibró por completo la posesión entre los dos conjuntos. Aun así, el primer disparo a puerta lo realizaron los felinos con Favio Álvarez, pero Gudiño arruinaba todo. Por otro lado, la más importante para el chiverio se vio al borde del descanso con un remate en el punto penal de Godínez que se fue desviado.

Hacia el complemento, Lillini apostó por el ingreso de Torres para darle mayor verticalidad, pero, a pesar de la entrada del panameño, los locales no mostraban indicios de mejoría; no así el rebaño, que gracias a la frescura de sus cambios, obligó a que gran parte del segundo tiempo se efectuara en el campo de los felinos.

Eso incitó a que el cuadro de Vucetich se animara más y dispusiera, de por lo menos, tres chances muy claras, y en una de ellas, el portero González tuvo que hacer uso de sus facultades para mantener la igualada al arruinarle la fiesta a Antuna en dos tiempos.

No obstante, a medida que el reloj avanzaba, más crecía la idea de que ambos equipos no estaban del todo en desacuerdo con el empate a ceros, marcador que reinó de inicio a fin.

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